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Proyección de la película 'Family life', de Ken Loach, en el CC Julián Besteiro: 10 octubre 2019, 18:30 h.

La AVV Zarzaquemada organiza la proyección de la película 'Family life', de Ken Loach, este jueves 10 de octubre de 2019, a las 18:30 horas, en el Centro Cívico.

Family Life (1971) de Ken Loach: la familia como policía y el psiquiátrico como cárcel

En 1971, el conocido cineasta Ken Loach dirigió la película Family Life. Su estreno coincidía con uno de los momentos más importantes de la antipsiquiatría, un movimiento plural que cuestionaba los enfoques y diagnósticos que la psiquiatría hacía sobre determinados comportamientos, desligándolos de su contexto social. La historia de Janice es narrada como efecto de dos instituciones represivas: la familia y el manicomio y no como patológico del sujeto.

La sesión que hemos organizado desde la Asociación Vecinal de Zarzaquemada para el jueves 10 de octubre, a las 18.30 horas, se compone de una breve introducción a la película, la proyección de la misma en su idioma original (inglés) con subtítulos en castellano (120’ aproximadamente) y un breve coloquio final.

Los cuestionamientos del discurso psiquiátrico pueden servir para iniciar una indagación sobre qué es salud mental, qué hacen nuestras sociedades con nuestras cabezas y qué podemos hacer para transformarlo.

Más información:
Family Life (1971) de Ken Loach: la familia como policía y el psiquiátrico como cárcel.

Con 80 años en el cuerpo, de los cuales ha dedicado 52 años a la dirección de cine y televisión, Ken Loach ha recorrido un largo trecho. Debido a sus ideas socialistas, el cineasta inglés se ha hecho conocido por sus recurrentes temáticas sociales como la violencia de Estado (The Irish Route), las luchas sindicales (Bread and Roses), la realidad de la extrema pobreza (Cathy Come Home), la opresión de Gran Bretaña (The wind that shakes the barley) y por supuesto la guerra contra el fascismo (Land and Freedom, también conocida como Tierra y Libertad). Ésta última es la película más apreciada entre les anarquistas, pues además de situarse en la Guerra Civil de España, critica a las brigadas internacionales por su ideología estalinista.

Family Life, en cambio, no es una cinta que apele a ideales clásicos izquierdosos como la lucha de clases o reivindicaciones obreras. Aquí se denuncia la psiquiatría como herramienta para la normalización social y la mismísima familia como estructura de opresión.

El precedente televisivo

Uno de los tantos afiches de «Family Life».

Si bien Family Life fue lanzada en 1971, su origen se remonta a algunos años más atrás. A mediados de los años ’60, se estrenó en el canal BBC de Inglaterra un programa llamado The Wednesday Play (La Obra del Miércoles), el cual semana tras semana presentaba distintas historias dramáticas que giraban en torno a temas sociales y contingentes que rara vez se mostraban en televisión abierta. El programa buscaba dar cabida a escritores y directores emergentes ansioses de plasmar una realidad tantas veces evadida en los grandes medios, y sus diversas historias fueron ampliamente discutidas por el público televidente de la época llegando algunas veces hasta la controversia. Entre el equipo se encontraba el entonces novato Kenneth Loach (más tarde adoptaría el nombre de Ken Loach) quien llegó a dirigir diversos capítulos del programa, incluyendo la ya mencionada Cathy Come Home de 1966.

En su emisión del 1 de marzo de 1967, el programa presentaría una obra llamada In Two Minds (En Dos Mentes), escrita por David Mercer y dirigida por Ken Loach. La historia hablaba de Kate, una joven mujer que ante la presión de su padre y madre de adaptarse a la sociedad, comienza a exhibir comportamientos impulsivos y es enviada a un hospital psiquiátrico para tratar su «enfermedad». In Two Minds estaba altamente influenciada por las ideas de R. D. Laing, quien sostenía que la esquizofrenía carecía de bases orgánicas y era causada por el entorno inmediato de una persona, como por ejemplo, la familia. Tanto R. D. Laing como su colega David Cooper (autor del libro Psiquiatría y Antipsiquiatría) sirvieron como consultores del episodio.

La recepción del capítulo fue positiva entre el público, pero entre psiquiatras fue distinto ya que consideraron que más que esquizofrénica, la protagonista se encontraba en un estado de depresión e histeria. Más allá de esta apreciación, In Two Minds cala hondo en la emocionalidad ya que, además de ofrecer un retrato cercano de la incomprensiva familia de Kate, el estilo visual del director atrapa al espectador con insistentes tomas en primer plano de los personajes; ya sea de la angustiada Kate, de la escandalizada madre o del condescendiente personal hospitalario. Esto se sumaba a la tendencia de filmar gran parte de las historias del programa The Wednesday Play de manera tan auténtica que resultaba difícil recordar que eran personajes ficticios, y no personas reales grabadas en un documental periodístico.

La nueva adaptación


«Nos haces sufrir a todos, a ti… ¡Eres una chica malvada, muy malvada! ¡No perteneces a esta familia!»
Ken Loach siguió dirigiendo algunos capítulos más para el programa, hasta que éste comenzó a declinar en sus índices de audiencia y por decisiones ejecutivas cambió de formato y nombre. Fue entonces que Loach comenzó a dirigir películas para el cine, y en 1971 se estrenó de su mano Family Life (Vida Familiar), una nueva adaptación de In Two Minds y que incluso contó con el escritor de la historia original, David Mercer.

En esta nueva versión se presenta a Janice, una chica joven que teniendo una personalidad que no encaja con la aburrida vida de clase media es incapaz de mantener una vida laboral estable. Ante la constante presión de su madre y su padre para ajustar su comportamiento a lo que dicta una conservadora sociedad, Janice comienza a colapsar tornándose introspectiva y emocionalmente inestable.

Al salirse del formato televisivo, Family Life se permite extender su duración y tomarse mayor tiempo en desarrollar la historia. Mientras en In Two Minds la narración se realizaba principalmente a través del diálogo de los distintos personajes con un psiquiatra tras las cámaras, Family Life se da el lujo de seguir a Janice en sus actividades cotidianas, ofreciendo así un retrato mucho más íntimo. La estructura de la trama además dista de ser lineal: la cinta inicia con Janice conversando con un psiquiatra quien, al igual que el psiquiatra tras las cámaras de In Two Minds, no busca el tratamiento farmacológico sino comprender las causas de su comportamiento. Paralelamente a estas entrevistas, que incluyen interacciones entre la madre y el padre con el médico, se van mostrando los distintos episodios que vivía Janice antes de que sus progenitores decidieran consultar con un médico.

«- Creo que deberían ejercer un mayor control sobre la generación más joven.

– ¿Cree que el control es la respuesta?
– Creo que sí.
– Una cosa que le pasa a Janice es que cree que está siendo controlada.
– Para mí, es muy difícil de asimilar esto, doctor, porque ahora dice que es culpa de los padres.»
De esta manera no solo se presenta el conflicto entre la estructura familiar y el individuo, sino también las distintas maneras de hacer frente a los síntomas de quiebre interno en una persona sobrepasada por las exigencias cotidianas. Más allá del cuestionamiento de si la psiquiatría es una disciplina de opresión por sí misma (una discusión necesaria), se pueden apreciar en la película dos tenencias claramente diferenciadas en el tratamiento de pacientes psiquiátricos: por un lado una corriente relativamente nueva en aquella época que privilegiaba la comunicación entre el paciente y sus cercanos; y por otro lado, la corriente clásica de la psiquiatría que busca la recuperar la funcionalidad del individuo al servicio de la sociedad lo antes posible (y en el caso de fallar, recurrir a la medicación forzada del paciente para al menos así neutralizar el peligro de su comportamiento). Pero es en el intento de comunicación donde surgen las claves del choque entre la individualidad y lo que dicta la sociedad.

En muchas de las películas de Ken Loach los momentos más importantes pareciesen ser las escenas de discusión grupal, y en la temprana Family Life parece haber un pequeño preludio de esta práctica que se repetiría a lo largo de su carrera. La breve escena muestra diversos pacientes sentados cómoda y desordenadamente en una acogedora habitación expresando sus ideas libremente, mientras el doctor escucha atentamente interviniendo rara vez en la discusión y solo con el fin de dar su opinión personal.

En ese momento, una de las chicas toma la palabra para dar, entre risas, su opinión sobre la absurda naturaleza moral de los diagnósticos mentales:
Si dicen que eres mala, la única manera de ser buena es al decir que eres mala, coincidiendo en que eres mala. Por ende, eres buena al ser mala, porque al menos admites que eres mala. Pero si dicen que eres mala, y no estás de acuerdo con que eres mala, entonces estás condenada a ser mala, ¡y eso si que es malo!

A pesar de su intención transformadora, de denuncia incluso, Family Life no es una película muy optimista. Sin revelar mucho, se puede decir que es una película agotadora emocionalmente, en la que la figura de la madre puede empujarte a la desesperación. Tampoco ofrece una visión positiva sobre la clase media, que en su tedio y agotamiento anímico ha llegado a asimilar su aburrida inercia cotidiana como una parte intrínseca de su vida, incapaz de concebir otra realidad. Y aunque hay obras que buscan despertar la inspiración a través de gestas heroicas, no es éste el caso. Pero a lo mejor es imprescindible a veces desnudar la realidad sin adorno alguno, y mirar el monstruo directamente a los ojos. En un mundo acostumbrado a los disfraces, esto de por sí puede ser una terapia de shock. [Redacción: Editorial y Distro Antiautoritaria].

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